Y toda la tragedia sucedió en otoño, y ahora estoy en el triste invierno, pero nunca creí que llegaría hasta setiembre, mes de la primavera, sintiéndome de esta manera, me pregunto cómo siendo tan débil y tan sensible pude soportar el frío que permaneció tanto en mi corazón como en el resto de mi cuerpo durante todo junio, todo julio y todo agosto, durante todo el sufrido invierno. Y ahora llega setiembre. Mes de primavera, de alegría, de felicidad, de florecer, de cambios.

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