viernes, 2 de septiembre de 2011

Te extraño, te extraño tanto que duele.
Extraño tus ojos, tu sonrisa. Extraño hasta tu más mínimo defecto, aunque no te encuentre ninguno. También, extraño todas tus virtudes. Tu voz, tu pelo. Tu forma de ser, aunque siempre cada cosa que sale de ella me duele y crea una herida más, es triste pero aún no logré cicatrizar ninguna de ellas.
Yo no te elegí, mi corazón te eligió. Yo no elegí el sufrimiento ni el dolor, mi corazón lo hizo. Yo no elegí enamorarme de alguien que no me quería, mi corazón también lo quiso. Tal vez me gusta sufrir, tal vez me gusta llorar, tal vez yo soy la que quiero lo difícil, tal vez sabía que no ibas a quererme y aún así te quise. Tal vez fue esa la razón por la cual negué mis sentimientos durante tanto tiempo. Tal vez tuvieron que salir a flote en algún momento. Tal vez necesitaba decírtelo, tal vez necesitaba desahogarme, arriesgarme a que me ames, o no me ames, aunque termine con el corazón roto. 

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